Clase de viernes

 

Intentaba enseñar.

“En otro estudio realizado se pudo comprobar en una residencia de estudiantes que cuanto más cerca se encuentra Ana sus habitaciones más probabilidades de ser pareja habían”.

Los alumnos de Elisa rieron. Ella se acoplaba a esa emoción. La clase de los viernes siempre era de temas libres, los alumnos y ella debatían mientras se mostraban investigaciones que refutaban falacias de la calle. Hoy tocaba las relaciones de pareja y el amor. Adoraba a aquellos estudiantes que acudían a la última clase ávidos por disfruta de la profesión. 

“Y, ¡Mirad! Uno que a mí me gusta mucho: cuanto más se aproxima el cierre del pub más atractivos vemos a los demás”.

Las carcajadas fueron más sonoras. A veces nos defendemos de la verdad con risas. Por lo menos eso era lo que hacía ella en este momento. La discusión de ayer con Marta realmente la “quemó”. Sobretodo cuando su pareja decidió irse de casa por la noche. Era la segunda vez que ocurría. La primera que Elisa no se lo impedía. Por primera vez pensaba que tenía razón. La profesora de universidad estaba pidiendo detalles, poder sentirse en los ojos de ella. Marta, en su actitud distante simplemente negaba con la cabeza, temblorosa y con los ojos vidriosos. Elisa no intentó complacerla, esta vez no. Tenía que expresar su deseo, aunque ello le costara perderla. 

“No creo que os sorprenda que exista una investigación que diga que cuanto más bebemos más pensamos que nos podemos enamorar. Claro que lo que os puede interesar es dónde se hacen esas investigaciones…”

Unos alumnos levantaron las manos gritando que iban a ir para allá, que eso sí que era vida. En cambio, Elisa escondía en su sonrisa una opresión de pecho que la estaba matando. 

“Bueno, queridos alumnos. Me temo que con todo el disgusto de mi corazón tengo que cortar la clase para que os vayáis a tomar quintos”. 

Aquella chica levantó la mano y preguntó:

“¿Le puedo hacer una pregunta, Elisa?”

Ella asintió.

“Si quiere no me responda… A ver… Me está hablando como científica, los estudios que describe están muy bien… De corazón que creo que es la mejor profesora y psicóloga pero quiero preguntarle..¿Para ti qué es el amor?

La valentía y timidez de la chica la impresionó. Elisa se volvió para apagar su portátil mientras hacía tiempo para asimilar la pregunta. 

“Platón dijo: He aquí, joven querido, las verdades que debes meditar sin cesar, no olvidando jamás que la ternura de un amante no es una afección benévola, sino un apetito grosero que quiere saciarse. ‘Como el lobo ama al cordero / el amante ama al amado”

Iba a cortar la clase. Era fácil: eso es algo personal, o hacer una broma con otro estudio o devolver la pregunta a los alumnos. 

Pero la puerta de clase se abrió y Marta entró directamente mirándola con sus ojos azules. Elisa se quedó inerte, sus gestos estaban impasibles ante el desconcierto. Marta se sentó, mostrando el miedo en su rostro ante aquella situación que prevenía como rechazo. 

Elisa se sentó encima de lamesa del profesor. Emitió un suspiro mientras tenía la cabeza agachada. 

“¿Qué es el amor?”

Entonces levantó el rostro. Miró a Marta. Todos vieron una sonrisa infantil en el rostro de su docente.

“El amor es algo muy personal. No es encontrar a alguien que encajes, sino alguien con quien estés dispuesto a trabajar para que las piezas cuadren y descuadren constantemente”.

Marta sonrío

“A lo mejor tú puedes escribir poesías, pero amor puede ser que te cojan de la mano y que a la vez con el pulgar te la acaricien. Amor es también cuando ella se despierta a mitad de noche y ves que lo primero que hace es abrazarte para volver a coger el sueño. Es que no haya visto ninguna película de Star Wars pero se disfrace de princesa Leia. Es quedarte desnuda toda la tarde con esa persona mientras intentías ver una serie de Netflix. Es sentir que algo es eterno aunque sepas que el otro te quiere dejar. Es enfadarte porque siempre llegue tarde. Es que se excite cuando te ve riéndote. Es hablar de futuro cuando no te conoces.  Es la lucha constante entre ser racional o irracional. Es no sentirse forzada, sino animada por probar nuevas cosas.

Clavó los ojos una ultima vez en la alumna y luego en Marta. 

“Es tener ganas de sorprender al otro. Es apreciar la contradicción. Es venir un viernes a recogerte para luego tomar un vino juntas mientras que pides perdón por el día anterior. Imagino que al final son los pequeños detalles que te hacen sentir que eres grande.”

Una lágrima se esgrimió en el ojo izquierdo de Marta mientras desembocaba en su sonrisa. Una bella contradicción.

 

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